Calendario viajero

8 Ene

Casi sin darnos cuenta nos hemos plantado en 2016 y esta primera semana es buen momento para marcarse planes. Para ayudaros un poquito, os dejamos unas ideas de destinos para que saquéis el máximo provecho a este año que tenemos por delante:

Enero: aunque las temperaturas no acompañen mucho, este mes es buen momento para viajar a Valladolid. Después de un año en blanco y muchas idas y venidas, la capital castellana recupera del 8 al 10 su legendaria concentración motera invernal. Este año se hace cargo de su organización el Ayuntamiento en vez del Club Turismoto que lo venía haciendo desde hace más de 30 años y, adopta el nombre de Fiesta de la Moto en lugar del tradicional Pingüinos. Sin entrar en debates, motivos o disputas, sin duda es una buena noticia para la ciudad y para los aficionados a las motos.

Febrero: el mes de San Valentín no podemos dejar de visitar Teruel y disfrutar del increíble montaje que suponen las Bodas de Isabel de Segura, en recuerdo de los famosísimos amantes hijos de la ciudad. Este año, la recreación de la historia de los Amantes de Teruel tendrá lugar del 18 al 21 de febrero y la ciudad se convertirá de nuevo en una auténtica y enorme villa medieval digna de ver.

Marzo: Durante este 2016 Toledo ostentará el título de Capital Española de la Gastronomía, una excusa más para acercarse a esta joya de ciudad. Si ya es visitada por millones de personas normalmente, este año tiene pinta de ir a colgar el “no hay billetes”. Será recomendable reservar con tiempo.

Abril: Es un clásico en todas las guías, pero no se nos ocurre mejor lugar para celebrar la primavera que en los campos plagados de cerezos del Valle del Jerte. Aunque depende de las condiciones climatológicas de cada año, lo normal es que la floración se produzca entre el 20 de marzo y el 10 de abril. Después de disfrutar del espectáculo de la naturaleza en  el Valle, podemos acercarnos hasta Plasencia a comer en su precioso Parador y hacer una parada en Hervás para pasear por una de las juderías mejor conservadas de España y comprar los auténticos dulces judíos que elabora en La Candela Abigaíl, descendiente directa de sefardíes.

Mayo: Cuando ya los días empiezan a ser largos y las temperaturas agradables, podemos planear una excursión al Parque Natural del Cañón Río Lobos, en la provincia de Soria. Una asequible ruta de senderismo a la vera del río recorre el cañón completo pero hay más opciones de diferentes longitudes y dificultad. Nos sorprenderá la diminuta ermita de San Bartolomé, de origen templario, cargada de simbolismos y leyendas que hacen de ella un lugar mágico.

Junio: Sin las aglomeraciones de plena temporada alta, junio es ideal para viajar por el Mediterráneo. Nuestra propuesta para este año es Croacia, un país de tamaño manejable y a una distancia asequible de España. Con historia, playas espectaculares, Parque Nacionales y sol asegurado, es un buen lugar para disfrutar  de la esencia mediterránea.

Julio: Asturias es siempre una buena idea y más si pretendemos escapar de los rigores estivales. Tiene una amplísima y cuidada oferta de casas rurales, se come fenomenal, la gente es amabilísima y los paisajes impresionantes. Podemos subir hasta Anayo a deleitarnos con las increíbles vistas y el fabuloso arroz con pitu que preparan en el bar La Bolera.

Agosto: este mes es ideal para visitar Palencia y descubrir eventos un tanto desconocidos. El primer fin de semana se celebra en Herrera de Pisuerga el Festival Nacional de Exaltación del Cangrejo de Río, con un montón de actividades, desfiles de carrozas, verbenas y concursos de cocina amateur y profesional en el que el ingrediente principal tiene que ser, cómo no, el cangrejo de río. Y el día 15 tiene lugar el Descenso Internacional del Pisuerga, la Fiesta de las Piraguas en Alar del Rey, sin tanta repercusión como el del Sella pero igual de vistoso.

Septiembre: Este mes, Donosti se pone aún más guapa para celebrar su Festival Internacional de Cine. Aunque últimamente anda algo escaso de grandes estrellas internacionales, sigue siendo un evento con mucho tirón que confiere a la ciudad un ajetreo único: jurados desconocidos, periodistas, bloggers, caza autógrafos, un montón de actrices y actores nacionales y, de vez en cuando, alguna megaestrella. No es Cannes pero aquí también hay que ir a dejarse ver y a codearse con el “mundillo” en los bares de la Parte Vieja.

Octubre: Mes perfecto para contemplar el esplendor del otoño, por ejemplo en Las Médulas (León). Esta zona paisajística es una antigua explotación minera de oro, Patrimonio de la Humanidad de la Unesco desde 1997 y enclavada en El Bierzo, un lugar que destaca por su vino y su buena gastronomía. Se pueden recorrer por libre pero es recomendable la visita guiada para conocer en profundidad el ingenioso sistema de extracción que practicaban los romanos.

Noviembre: Podemos aprovechar noviembre, cuando el frío aún no se ha instalado en el sur para visitar dos de los lugares de España que hay que ver por lo menos una vez en la vida: La Alhambra de Granada y la Mezquita de Córdoba. Dos joyas que cautivan en dos ciudades con magia que te harán repetir seguro.

Diciembre: Madrid es un clásico de este mes pero esta vez, vamos a barrer para casa y vamos a recomendar Bilbao para pasar unos días en Diciembre. Una ciudad cada vez más abierta, más amplia, más grande… y con cada vez más tiendas y locales de concepto cosmopolita pero que sigue manteniendo su esencia en las “Siete Calles”. Una buena escapada para realizar las compras navideñas y disfrutar del buen comer y de la “grandiosa” forma de ser de los bilbainos.

Primera parada: Bangkok (II)

13 Nov

AYUTTHAYA

A unos 85 km al norte de Bangkok se encuentran las ruinas de la antigua capital del Reino de Siam (o Reino Ayutthaya), declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1991.

La ciudad fue fundada en el siglo XIV y en 1967, tras un largo asedio de dos años, fue arrasada y quemada por el ejército birmano que se llevó por delante sus tesoros arquitectónicos y documentos históricos… y las cabezas de todas las figuras de Buda.

Actualmente, Ayutthaya es uno de los complejos arqueológicos más importantes del sudeste asiático. El Parque Histórico es grande por lo que recorrerlo a pie no es una opción factible. Muchas web recomiendan alquilar una bicicleta o un tuk-tuk e ir visitando las ruinas de los diferentes templos y palacios. En este caso, habría que llegar hasta allí por medios propios, que pueden ser tren, minivan o autobús.

Nosotros, tiramos de Sayam, nuestro chófer particular, que por unos 1.200 baths nos llevó y nos paseó por todo el Parque, esperando a la entrada de cada uno de los templos que visitamos el tiempo que fuera necesario.

CRUCERO POR EL CHAO PHRAYA

El Chao Phraya, el “Río de los Reyes”, es la arteria principal de Bangkok, una especie de autopista por la que fluye la vida de tailandeses y turistas.

A bordo de una de las muchas barcazas que lo surcan se obtiene una interesante panorámica de la ciudad, ya que en sus orillas se encuentran gran parte de las atracciones turísticas de Bangkok, entre ellas, el Wat Arun, el Gran Palacio y el Wat Pho.

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Hay muchos tipos de embarcaciones, desde el bus-barco hasta cruceros nocturnos con cena y espectáculos incluidos. Nosotros queríamos ver el Wat Arun, el Templo del Amanecer, desde el agua a la caída del sol, por lo que contratamos una excursión de una hora y pico por el río y sus khlongs pero tuvimos la mala suerte de encontrárnoslo en obras (algo que nos persigue últimamente por todos los lugares turísticos a los que vamos).

En cualquier caso, es una experiencia interesante para observar el ritmo y estilo de vida de la ciudad y sus habitantes.

AZOTEAS

Desde el suelo ya se nota que Bangkok es una ciudad inmensa pero desde las alturas, este hecho se percibe de manera contundente.

En los últimos tiempos han proliferado en la ciudad las terrazas en azoteas de rascacielos pero las dos más icónicas siguen siendo El Sirocco y el Vértigo. Ir allí es caer en otra turistada, vale, pero nosotros no quisimos renunciar a hacerlo.

El Sirocco Sky Bar, ubicado en el piso 63 de Lebua State Tower, es conocido por ser una de las localizaciones de la película Resacón en Tailandia. Cenar aquí es un poco prohibitivo así que es una buena idea ir a tomar una copa que, aunque caras, son asumibles y permiten disfrutar de las increíbles vistas nocturnas de la ciudad a la sombra de su enorme cúpula dorada. El ambiente es pijillo aunque yo fui vestida bastante normal y no tuve problemas para entrar.

El Vértigo y su Moon bar, por su parte, se encuentran en el piso 61 del Hotel Banyan Tree. Si conseguís sitio para sentaros, tendréis que tener cuidado y controlar que no se os vaya la mano con los cócteles. Por cada consumición, ponen un platito de gominolas y frutos secos así que es fácil que caigan una, dos, tres… ¡Y es que se está tan a gusto aquí!

KHAO SAN ROAD

No podíamos irnos de Bangkok sin visitar la célebre Khao San Road, la típica calle de los mochileros. Es una zona animadísima, repleta de locales de comida, bares con música, puntos de masaje, vendedores ambulantes… y se podría considerar el punto de encuentro donde quienes viajan por libre y ajustados de presupuesto intercambian consejos y opiniones.

Llama la atención el trajín constante de gente con mochilas o maletas; plano en mano los recién llegados, con muchas bolsas quienes marchan ya. Y a mí me llamó mucho la atención la cantidad de chicas jóvenes viajando solas que había.

Bangkok nos dejó un estupendo sabor de boca. Es una ciudad fascinante a la que ir con la mente abierta. Debemos dejar nuestra mentalidad occidental a un lado si queremos disfrutarla en toda su magnitud.

Primera parada: Bangkok (I)

27 Oct

Aterrizar en Bangkok después de tantas horas de vuelo fue como hacerlo en una película. Entre el jet lag que me tenía aturdida y el impacto de mi primera vez en Asia, tenía una sensación de irrealidad total que me maravilló.

Lo primero que llamó mi atención una vez fuera de la terminal fue el tráfico. Me lo habían dicho pero hasta no estar allí no fui consciente de lo que encerraban las palabras “tráfico brutal”. En aquel momento era primera hora de la mañana de un domingo y había ya un flujo de coches que ríete tú de Madrid en hora punta. Luego comprobé que da igual a qué hora circules, Bangkok es una ciudad con un tráfico espantoso.

Sin embargo, si algo caracteriza a los tailandeses es su paciencia. Da igual las colas inmóviles, las incorporaciones suicidas, los adelantamientos imposibles… ellos mantienen la calma y no se pitan jamás.

La capital del país es una urbe inmensa, atestada de gente y de coches. Hemos oído alguna vez “Bangkok, pues… bueno… es una gran ciudad, sin más. No nos gustó”. Entiendo que quizá pueda agobiar si no sabes por dónde empezar a visitarla pero reducirla a “es una gran ciudad” es limitarse mucho la visión. Nosotros teníamos más o menos claro cómo íbamos a distribuirnos los días. Allí no se puede perder tiempo pero tampoco queríamos ir con la lengua fuera por lo que seleccionamos y, cómo no, caímos en alguna turistada para poder llevarnos una visión lo más global posible.

MERCADOS

Chatuchak

Habíamos decidido viajar ligeros de equipaje, tanto que yo iba solo con una pequeña mochila de vestir con cuatro cosas (bendita ropa de verano) así que nada más llegar a Bangkok nos dirigimos al mercado de Chatuchak, el mercado más grande de la ciudad para comprar algo de ropa y calzado para empezar nuestras vacaciones.

Cuando llegamos estaban empezando a abrir y había muchos puestos que aún estaban cerrados. Tampoco nos entretuvimos mucho porque estábamos cansados y queríamos ir pronto al hotel pero si vas con tiempo y con intención de comprar y tienes paciencia para regatear (algo de lo que nosotros andamos escasos), puedes pasar aquí todo el día.

Abre solo los fines de semana.

Mercando flotante

El mercando flotante de Damnoen Sanduak se encuentra a unos 100 km al suroeste de Bangkok y se puede llegar a él en autobús público, furgoneta organizada por alguna agencia de viajes o, como en nuestro caso, un taxi por unos 1.500 baths. Nosotros tuvimos la suerte de tropezar el primer día con un taxista majísimo, honesto y que hablaba inglés perfectamente, que se convirtió en nuestro chófer particular todo el tiempo que estuvimos en la ciudad (si a alguien le interesa, guardamos su teléfono).

Aquí pagamos un poco la novatada porque el taxista nos dejó en una zona donde embarcan barcazas privadas y quedó en volver al cabo del rato, por lo que nos vimos “obligados” a contratar con esa empresa a un precio bastante caro para ser Bangkok. Aunque si te paras a pensar en el servicio que nos ofrecieron (solo nosotros, ruta bastante larga y saliendo de los canales principales, parasol para el calor sofocante…) y calculas cuánto valdría eso en cualquier ciudad turística de Europa, lo digieres un poco mejor. En cualquier caso, la opción de barca compartida que se coge en otro lugar es bastante más económica.

El mercado está bien para observar las condiciones de vida de los lugareños pero está claramente enfocado a los turistas y ha perdido toda su esencia. Sin embargo, aún pudimos ver algún atisbo de comercio entre locales ya que nuestra barca privada salía un tramo de la ruta general. Además, ¿cómo ir a Tailandia y no visitar ninguno de los característicos mercados flotantes? Turistada número uno.

No me quiero imaginar cómo será en temporada alta

No me quiero imaginar cómo será en temporada alta

Otros mercados

En Tailandia hay mercados por todas partes. De día, de noche, de ropa, de comida… de flores. Los tailandeses, tan dados a las ofrendas florales, necesitan surtirse a diario y en Bangkok lo hacen en el Flower Market de la calle Maharat. Es impresionante la cantidad de puestos y gente que hay (mayormente locales), la variedad de flores y el arte que tienen confeccionando guirnaldas.

Visitamos también el mercado nocturno de Patpong, donde es posible encontrar buenas imitaciones.

TEMPLOS

En Bangkok hay cientos de templos, la mayoría de ellos pequeños aunque hay otros realmente impresionantes.

Nos gustó mucho el What Pho, el templo del Buda Reclinado, no solo porque la figura en sí sea espectacular (unos 15 metros de alto y 43 metros de largo) sino porque el recinto es una maravilla. Está situado a lado del Gran Palacio y es un gusto pasear por él al atardecer.

También visitamos el Wat Traimit que acoge al Buda de Oro. Este templo está en Chinatown y en sí es bastante sencillo, nada comparable a la imagen de Buda que guarda en su interior, que con sus 3 metros de altura y cinco toneladas y medio de peso, es la estatua de oro macizo más grande del mundo.

CHINATOWN

Nosotros lo visitamos de noche y me dejó completamente fascinada. Era como estar en una película. Gente, gente y más gente andando entre coches y puestecitos callejeros de comida y frutas y luces por todos lados. Es un barrio seguro incluso si te adentras un poco por las calles adyacentes.

Si vais a comer o cenar aquí, hay que dejar los remilgos a un lado. Nosotros cenamos en una tasca un poco apartada en la que como servilleta nos pusieron un trozo de papel higiénico. Thai style. Eso sí, la comida estaba muy rica y era baratísima.

Chinatown style

Chinatown style

 

Tailandia: las claves del viaje

18 Sep

Un email de propaganda en la bandeja de entrada decidió nuestro destino vacacional de este año. Entre las muchas páginas de viajes a las que estamos suscritos, destacaba una con una oferta muy apetecible a Tailandia.

Nuestra idea era ir a Croacia o Grecia pero aquel correo lo cambió todo. “¿Vamos?” Me dijo Iñaki. “¡Vamos!” Le respondí yo.

Debido a mi trabajo no puedo cogerme más que una semana seguida y por eso siempre íbamos posponiendo ese destino. Las fechas que ofrecía la web no eran nada adecuadas para mí así que decidimos organizar el viaje por nuestra cuenta. Miré el calendario y saliendo en fin de semana y aprovechando que las fiestas locales caían en lunes y martes, juntamos 11 días que nos parecieron suficientes para marcharnos.

El 17 de agosto tuvieron lugar los atentados de Bangkok pero, a pesar de eso, Tailandia se puede considerar un destino seguro. Una cosa de esas te puede pillar en cualquier lugar del mundo… Es, además, un país con mucha infraestructura turística y muy fácil para moverse por libre. Os dejamos las claves de nuestro viaje, que nos permitieron pasar los once días los dos por el precio que los touroperadores cobran por una sola persona.

LOS VUELOS INTERNACIONALES

Después de rastrear las rutas más directas, contratamos los vuelos con Air France con salida desde Bilbao y escala en París. El precio era inmejorable: 560 € I/V cada uno con seguro incluido y unas horas de trayecto bastante aceptables (especialmente a la ida, cuando en París no teníamos ni 2 horas entre vuelos).

La clave fue reservar con mucha antelación, como unos 5 meses.

LA RUTA

Una vez comprados los vuelos internacionales, teníamos que decidir nuestra ruta. Íbamos pocos días, así que asumimos que teníamos que centrarnos en cuatro cosas y dejar otras muchas para próximas veces. Bangok era imprescindible y como destinos playeros elegimos Phuket y Krabi, en el mar de Andamán. Dividimos los días en tercios aproximadamente y cerramos la ruta.

TRAYECTOS INTERNOS

Es posible y fácil comprar los trayectos internos directamente sobre el terreno y, dependiendo el tipo de viaje que planteéis en cuestión económica, tenéis la opción de hacerlos en transporte público en cualquiera de sus variedades o privado. Nosotros, al tener el tiempo tan limitado, decidimos hacer las distancias más largas (Bangkok-Phuket y Krabi-Bangkok) en avión y llevar los billetes comprados desde aquí. Además, los precios de los vuelos en Air Asia, una de las compañías de bajo coste más grandes del mundo, eran muy asequibles: los dos trayectos nos costaron menos de 65 € al cambio a cada uno. Los precios están en Baths y te cargan en la cuenta los euros correspondientes según el tipo de cambio vigente en el momento de la compra. Los aviones, por su parte, son modernos, cómodos y puntuales.

Hay que tener en cuenta que los vuelos nacionales salen del aeropuerto Don Mueang, que es distinto al que llegan los vuelos internacionales.

Para el trayecto entre Phuket y Krabi, barajamos varias opciones y finalmente lo hicimos en barco. En Phuket hay muchas agencias que lo ofrecen, es cuestión de darse un paseo, preguntar, comparar y elegir. Junio es temporada baja y por ello no tuvimos problema para contratar el viaje de un día para otro pero os recomendamos andar con ojo y ser un poco previsores si viajáis en temporada alta.

EL ALOJAMIENTO

Como he dicho antes, Tailandia tiene una gran infraestructura turística y se puede ir eligiendo alojamientos también sobre la marcha una vez te encuentras allí. Pero si reservas desde aquí, puedes encontrar hotelazos de auténtico lujo a precio de chollos.

Booking es nuestra página de referencia y, en esta ocasión, también reservamos aquí tres de los cuatro hoteles en los que nos alojamos. Es una web clara, fácil y rápida y nunca jamás hemos tenido ni un solo problema (y llevamos ya 92 reservas con ellos).

Como nosotros íbamos pocos días, nos apetecían hoteles que estuvieran bien y, al reservar con antelación, teníamos un montón de opciones para elegir.

En Bangkok reservamos en el Siri Sathorn Executive Serviced Residence, un hotel de amplísimas habitaciones, con piscina, wifi y todas las comodidades, en el distrito financiero de la ciudad. Aunque las suites tienen cocina, no merece la pena liarse a hacer nada porque su restaurante cuenta con una buena carta a precio muy competitivo y un servicio impecable. El precio por noche fue de unos 70 € con desayuno buffet incluido.

En Phuket también íbamos a reservar con Booking pero la web de Air Asia, a través de su filial Air Asia Go, nos puso los dientes largos con un ofertón en el Avista Hideaway Resort and Spa que no pudimos rechazar. Qué decir de este hotel. Es el auténtico concepto del lujo asiático, todo lo que os pueda explicar se queda corto. Un hotelazo de cinco estrellas precioso, cuidadísimo, de diseño muy moderno, con unos servicios excelentes y una atención exquisita… por unos 95 € la noche (desayuno – ¡y qué desayuno! – incluido). Nuestra habitación era más grande que nuestro piso, con jacuzzi privado exterior de obra y una zona chill out en la parte superior. Un hotel que aquí en Europa no podríamos pagar nunca.

En Krabi, elegimos un tipo de establecimiento totalmente distinto, el Baan Habeebee Resort, que vendría a ser como una especie de alojamiento rural a la tailandesa. Es un complejo pequeño y coqueto compuesto de cabañas de madera regentado por lo que parecía una familia. Las chicas era super atentas, siempre con una sonrisa en la boca preguntándonos qué tal habíamos pasado el día y preocupándose de que estuviéramos bien. Nos hicieron sentir como en casa.

Para finalizar nuestro viaje, pasamos la última noche en Bangkok antes del regreso. Esta vez, nos alojamos cerca de Khao San Road, la típica calle de mochileros. Tan cerca, tan cerca, que fuimos andando en diez minutos. El hotel, Casa Nithra, es un hotel boutique estupendo con una piscina en el ático que se agradece en el caluroso Bangkok. Aquí pagamos unos 45 €, esta vez sin desayuno ya que nuestro vuelo salía muy temprano.

Hay que tener en cuenta que, quitando los vuelos internacionales, todo lo demás lo compramos en Baths, por lo que los precios pueden variar ligeramente ya que dependen del tipo de cambio vigente.

Esperamos que esta información os ayude si estáis planeando un viaje a Tailandia. En el próximo post os contaremos nuestra experiencia e impresiones de estas fantásticas vacaciones.

Paraje Natural de Las Tuerces

2 Sep

Hemos ido muchas veces a la zona de Aguilar de Campóo y todas ellas íbamos con la intención de subir a Las Tuerces pero por unas cosas y por otras siempre acabábamos diciendo “venga, va, la próxima fijo”. Hace unas semanas POR FIN, cumplimos nuestro propósito. Nos pusimos las playeras, la ropa de andar y emprendimos esta bonita ruta de senderismo.

El Paraje Natural de Las Tuerces se encuentra en el nordeste de la provincia de Palencia entre los municipios de Villaescusa de las Torres, Olleros de Pisuerga y Gama y se trata de una meseta caliza elevada sobre la margen izquierda del río Pisuerga en la que la acción de la erosión de los procesos kársticos y los agentes meteorológicos ha creado un curioso y sorprendente paisaje.

Viene a ser una especie de Ciudad Encantada de Cuenca pero en versión salvaje. Aquí no hay taquillas en las que sacar entrada, ni nombres “oficiales” de los peñascos. Hay indicaciones de la ruta, sí, y paneles informativos en varios tramos del ascenso pero todo lo demás queda al gusto de consumidor.

Se accede fácilmente desde Villaescusa de las Torres, en un agradable paseo de unos 25 minutos a ritmo pausado a través de la “Escalera del Tiempo”. Una vez arriba, no hay itinerario marcado. Lo ideal es perderse, vagar sin rumbo entre los monumentos naturales (peñas, pasillos, puentes naturales, murallas rocosas…), disfrutar de la vista panorámica y relajarse. El tiempo que se esté arriba dependerá de la curiosidad de cada uno.

Si se quiere hacer una ruta más larga, se puede partir desde Mave y llegar hasta Villaescusa por el Cañón de la Horadada, la preciosa garganta abierta por el Río Pisuerga

Recomendaciones: calzado cómodo por descontado, un poco de agua en jornadas calurosas y sudadera si no hace demasiado sol ya que es probable que arriba corra un poquillo de aire, que aquí suele ser fresco. Hay que tener precaución en zonas con mucha maleza porque ésta puede ocultar grietas o agujeros. Si después de la caminata queréis daros un homenaje, tenéis que ir al Ticiano  un restaurante de muchísimo nivel ubicado en una antigua cuadra, con un trato exquisito y una  relación calidad-precio excelente. Los canutillos de postre son un auténtico pecado.

 

Hoces del Duratón

21 Ago

Como solemos comentar, durante algunas de nuestras escapadas (muchas, la verdad) dejamos cosillas pendientes que nos “obliguen” a volver al lugar en ocasiones posteriores.

Hace unas semanas, regresamos a la bodega El Lagar de Isilla, a unos 20 km de Aranda de Duero, donde tiempo atrás habíamos realizado una interesante cata de vinos. Esta vez y como estábamos celebrando una ocasión especial, fuimos para alojarnos en una de sus magníficas habitaciones, disfrutar de su restaurante y del patrimonio cercano (Monasterio de la Vid, Aranda y Peñaranda de Duero…) y, sobre todo, de la experiencia pendiente en las Hoces del Río Duratón, en Segovia.

Recorrer las hoces de este río en piragua es una gratificante experiencia que no requiere de forma física importante. Familias enteras con niños la realizan sin dificultad. Es muy aconsejable hacerlo a primera hora (sobre las 10h) para evitar el “tráfico de hora punta” y poder disfrutar del silencio en compañía de la multitud de buitres leonados vigilantes desde sus atalayas en los acantilados rocosos plagados de nidos. Según avanza el día y el calor favorece sus vuelos podréis verlos despegar majestuosos sobrevolando el cañón, quizá seguidos por algún no tan habitual alimoche, como nosotros tuvimos la suerte de ver.

Para la actividad, escogimos la empresa Duraventour, en San Miguel de Bernuy, con buenas y merecidas críticas, y caseta-contenedor junto al río, aunque hay bastantes para elegir en este pueblo o en Sebulcor.

Tras un ratito remando, se alcanza un embalse cuyo lateral ofrece una simpática playa fluvial, con arena y chiringuito incluido, donde darse un chapuzón y tomarse un aperitivo para reponer fuerzas.

Una vez completamos nuestra ruta, y tras ser obsequiados por los chicos de Duraventour con un porroncito fresco de cerveza con limón y pastas y desprendernos de la ropa mojada, nos dirigimos a una visita indispensable en el Duratón: la Ermita de San Frutos.

A unos 20 kms de San Miguel de Bernuy, en un meandro sobre el río se alza esta construcción del siglo XII, levantada sobre otra visigótica del siglo VII. Se accede a ella por un camino de tierra que llega a un aparcamiento y, una vez se deja el coche, hay que completar un bonito paseo de un kilómetro aproximadamente. Es recomendable evitar las horas centrales del día porque el sol aquí cae a fuego.

El lugar es espectacular, no solo la Ermita, que parece estar en el fin del mundo, sino los impresionantes cortados sobre el río, el tono del agua, los enormes buitres sobrevolando nuestras cabezas (se ve que están acostumbrados a la gente). Un apartado (aunque concurrido) y mágico espacio natural. 

Para rematar la jornada, nada mejor que darse un homenaje a base del famoso lechazo castellano en cualquiera de los asadores de Sepúlveda, o como nosotros, volviendo sobre nuestros pasos a San Miguel de Bernuy, para hacer lo propio en el Molino Grande del Duratón , acompañado de un buen tinto roble de la Ribera del Duero, potente pero golosón.

Un día de 10.

Parque Natural Périgord-Limousin: tras los pasos de Ricardo Corazón de León

11 Ago

Rey de Inglaterra, Duque de Aquitania y Conde de Poitiers, Ricardo Corazón de León ha pasado a la historia como un monarca guerrero, fiero combatiente en la Tercera Cruzada contra los turcos. Dicen que se batía con bravura en cada batalla, eligiendo siempre el flanco más peligroso y alentando a la tropa para que lo siguiera.

Pese a ser el rey de los ingleses, pasó la mayor parte de su vida en la Francia natal de su madre, Leonor de Aquitania, y aquí ha quedado huella de su existencia.

En la Región de Limousin, entre los Departamentos de Creuse, Corrèze y Haute-Vienne, se encuentra la Ruta de Ricardo Corazón de León, itinerario perfectamente identificado que comprende un buen número de castillos, iglesias y pequeñas villas medievales y que pasa por el Parque Natural Perigord-Limousin.

Este Parque Regional es una maravilla para la vista, una auténtica tela de araña de pequeñas carreteras sinuosas que conectan coquetos pueblos (porque aquí hasta lo normal es bonito) y localidades increíbles que parecen salidas de otra época.

De fondo, el verde de los bosques, tan frondosos que son infranqueables por la luz del sol; el amarillo de los girasoles y el color rojizo del ganado limousin, apreciado y reconocido mundialmente por sus cualidades cárnicas.

Para completar la postal, impresionantes châteaux salpicando el paisaje, preciosas casonas de campo con contraventanas de colores y marchés gourmandes en cada pueblo.

Aquí la vida va a otro ritmo. Deja a un lado las prisas porque el paisaje y la forma de vida de esta zona no las piden. Disfruta de la calma, recréate la vista y saborea el encanto que te envuelve como una suave cadencia y hace que te quieras quedar a vivir para siempre, viendo atardecer descalza con una copa de vino en la mano.

Nuestra ruta

  • Château de Rochefoucauld: grandioso castillo conocido como la perla de Angoumois. Lleva el nombre de la familia que lo posee desde hace mil años.
  • Château de Rochechouart: data del siglo XIII y fue muy destacado en la Guerra de los Cien Años. Hoy, alberga un Museo de Arte Contemporáneo.
  • Château de Mareuil
  • Château de Chalus: aunque no queda mucho de él, este castillo es relevante porque de su torre del homenaje, de estructura circular y con la puerta a 6 metros del suelo, salió la flecha que acabó con la vida de Ricardo Corazón de León
  • Le Chalard: este pequeño pueblo se encuentra fuera del Parque Natural Périgord-Limousin pero se enmarca dentro de la ruta de Ricardo Corazón de León. Cuenta con una preciosa iglesia románica del siglo XI y, a lado de ella, se levanta un cementario medieval con tumbas del siglo XII.
  • Château de Jumilhac: magnífico castillo que fue en su origen fortaleza feudal en el siglo XII y que ha visto aumentado su tamaño a lo largo de los siglos hasta llegar a ser el impresionante Monumento Nacional que es hoy.
  • Uzerche: a unos 50 km al este, fuera del Parque Natural, es una ciudad fortificada sobre el río Vézère con un amplísimo patrimonio. Sus abundantes casas burguesas son muy reconocidas y dieron lugar al dicho “quien tiene casa en Uzerche, tiene un castillo en el Limosín”
  • Ségur-le-Château: situado en una península sobre el río Vézère, es, como indica su nombre, un “lugar seguro” donde los vizcondes de Limoge situaron su castillo. Se encuentra en la lista de “Les Plus Beaux Villages de France”.
  • Saint-Jean-de-Côle: también fuera del Parque Natural pero muy cerquita de sus límites, es otro de los Pueblos Más Bonitos de Francia. Sentarse en su plaza sin asfaltar viendo a un lado la iglesia con su cubierta de madera y a otro el castillo de la Marthonie es como estar en un escenario de película.
  • Château de Bruzac: lamentablemente, de este castillo solo quedan las ruinas, que se pueden visitar sin problemas. Llegamos a él por casualidad guiados por un letrero y al llegar a él, nos encontramos a un pequeño grupo de gente (algunos ataviados con trajes medievales) limpiando el castillo y asando carne.
  • Brantôme: aunque ya lo conocíamos, quisimos volver de regreso a nuestro alojamiento y nos volvió a impresionar como la primera vez. Su imponente abadía del siglo XII, con el campanario más antiguo de Francia, su molino, su paisaje fluvial, su puente acodado único en su especie… merecen una y mil visitas.

Dónde dormir:  En L’Echappée Belle, una casa preciosa en el minúsculo pueblo de Cercles, a las puertas del Parque Natural. La habitación es muy amplia, con buen wifi, y el baño tiene todos los detalles necesarios. El desayuno es excelente y completísimo (croissants recientes, exquisitos panes de nueces e higos, macedonia natural, quesos, zumo, mantequilla, selección de mermeladas caseras y mieles, yogures…). Los dueños son muy amables y hospitalarios y el silencio que reina, ideal para dormir como un bebé. Un sitio para repetir.